Consideraciones sobre los distintos tipos de diseño web

A la hora de comenzar a maquetar una página web, es fundamental tener en cuenta qué tipo de diseño queremos emplear, puesto que dependiendo de que utilicemos uno u otro, el resultado final puede ser muy distinto.

En primer lugar, tenemos el diseño sólido (de ancho fijo), en el que los elementos de la página mantienen las mismas dimensiones en cualquier resolución que utilicemos. En este caso, sabemos exactamente cuál va a ser el resultado final en todos los casos.

En segundo lugar está el diseño «líquido» en el que los contenidos de la página fluyen y se adaptan al contenedor, es decir, a nuestra resolución de pantalla o tamaño de la ventana del navegador.

Aunque lo ideal para un diseñador web es controlar totalmente lo que ve el usuario final, hay que pensar que precisamente cada usuario final tiene distintas preferencias a la hora de visitar una página web. Y sobre todo, cada usuario utiliza la resolución de pantalla que le conviene.

Es por esto por lo que en los sitios que lo requieren, utilizamos un diseño mixto que consiste en una mezcla del diseño sólido y el líquido. Hay partes de la página como son los menús o el pie, que mantienen sus proporciones independientemente del tamaño de la pantalla. Por el contrario, otros elementos de la página, como son los textos, gráficos, imágenes, incluso animaciones, crecen dependiendo de la resolución de pantalla que tengamos.

Esta última posibilidad es la más difícil de controlar puesto que en cada navegador puede tener unos resultados distintos. Sin embargo, la experiencia del usuario al navegar por nuestra página siempre será óptima independientemente de la resolución que tenga configurada.

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